
No sé como lo hacía. No se si se inyectaba una buena dosis de alegría y locura cuando todo iba realmente mal, cuando veía que el mundo giraba y ella se caía al suelo. No entiendo como desde ahí, desde el suelo, seguía sonriendo sin parar y continuaba haciendo feliz a la gente. Porque por más jodida que estuviera, por más que la hubieran arrastrado por el suelo, ella seguía allí de pie, sin un solo rasguño en aquella cara.
Detrás de esa cara seguramente escondía un dolor fuerte que por alguna razón nunca supo sacar a relucir, y que más daba si así ella era feliz.Los mundos perfectos no existían, los hombres eran egoístas y aunque lo tuviesen todo ellos hubieran querido algo más. Así que ella empezó a ver los detalles del mundo: los sonrojos de la gente, los niños disfrutando al mar, amores encontrados al igual que otros olvidados, gente que como ella vivía para hacer feliz a los demás porque era la única manera de que ella fuera feliz.
Detrás de esa cara seguramente escondía un dolor fuerte que por alguna razón nunca supo sacar a relucir, y que más daba si así ella era feliz.Los mundos perfectos no existían, los hombres eran egoístas y aunque lo tuviesen todo ellos hubieran querido algo más. Así que ella empezó a ver los detalles del mundo: los sonrojos de la gente, los niños disfrutando al mar, amores encontrados al igual que otros olvidados, gente que como ella vivía para hacer feliz a los demás porque era la única manera de que ella fuera feliz.
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